¿Eres músico y sufres boquillitis crónica? Parte II

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Tal y como ya se comentó en la Parte I de este artículo, tendemos a pensar que el material de construcción de nuestra boquilla es el elemento que define el sonido que producimos. Pero hay que entender que aunque influye indudablemente en la calidad del sonido, la proyección y la respuesta, en realidad el elemento más influyente en el sonido en el caso de las boquillas es su forma interna, y más concretamente, el llamado bafle o deflector.

 

Empecemos definiendo la estructura de una boquilla. Mantendremos los nombres en inglés ya que la comunidad saxofonística se refiere así a las citadas partes:

 

saxo-1a saxo-1b


En palabras del reconocido constructor de boquillas Theo Wanne:

 

La boquilla, y no el saxofón, es la responsable del 80% del timbre del músico cuando toca y la mitad del timbre que aporta la boquilla proviene del bafle”

 

Cuanto más cerca estés de la fuente o punto de producción de la onda sonora, mayor será el impacto que obtendrás en el sonido final. Las paredes de la boquilla son el primer lugar donde la onda rebota y es donde se crea la forma inicial del sonido, por eso, son las responsables del mayor impacto en el sonido resultante del instrumento.

 

Para entender mejor las propiedades de las boquillas de instrumentos de viento-madera hemos contado con la colaboración de Manu Contreras, reputado constructor y rectificador de boquillas sevillano:

 

 

Son numerosos los factores que influyen en las propiedades de una boquilla. En la primera parte del artículo ya se habló de los materiales (ebonita, latón, acero, plástico, resinas sintéticas, cristal, cerámica…)

 

Es momento ahora de hablar de la geometría:

 

Además del material, la forma de cada pieza determina sus cualidades tímbricas y de emisión, aunque debemos tener presente que el resultado final es la suma de este y otros factores.

 

MÚSICO CAÑA BOQUILLA ABRAZADERA SAXO RECINTO

                            [material]

                            [geometría]

 

Esta es la razón de que cambiando solo uno de estos factores (por ejemplo, el músico), obtengamos cambios tan drásticos en el sonido final.

 

 

GEOMETRÍA

 

Se puede atender a muchos parámetros al observar y comparar la geometría de las boquillas:

 

  • Abertura: distancia entre la punta de la boquilla y la caña

 

saxo-2

 

  • Facing (tabla, raíles, punta): relación de la curva que hay desde la tabla hasta la punta de la boquilla.

 

saxo-3

 

  • Roll over-bafle: primera curva interna del bafle, longitud y altura de este.

 

saxo-4

 

  • Cámara: espacio más interno de la boquilla, pueden ser de diferentes formas (redondas, cuadradas, forma de herradura, etc)

 

saxo-5

 

  • Ventana: vano sobre el que vibra la lengüeta mientras se apoya en la tabla.

 

saxo-5

 

  • Paredes laterales.

 

saxo-6

 

  • Diámetro del taladro.

 

 

  • Ángulo tabla-eje, distancia de la tabla al eje, etc…

 

Todos ellos influyen en la respuesta de la boquilla en mayor o menor medida y funcionan de manera conjunta, o sea, dependen unos de otros, lo que complica mas aún el hecho de entender cómo afectan concretamente cada uno de ellos al resultado final. Vamos a analizar a grandes rasgos dos de ellos: la abertura y el roll over-bafle.

 

ABERTURA

 

En general, una boquilla más abierta nos dará más volumen y expresión, así como más dificultad en la afinación y mayor resistencia. Por el contrario, una boquilla más cerrada nos dará más centro y afinación, algo menos de volumen y menos versatilidad, además de ofrecer menor resistencia.

 

 

 

Pero como dije antes, todos estos parámetros están interconectados, por eso es común encontrar boquillas que siendo de abertura nº 8, por ejemplo, ofrecen menor resistencia y nos cuesta menos hacerla sonar que otra del 6. Cada diseño ofrece unas ventajas y también ciertos inconvenientes…

 

ROLL OVER-BAFLE

 

Esto es el principio del interior de la boquilla. Hay dos factores determinantes a tener en cuenta:

  • La longitud (los hay más cortos y más largos, que llegan hasta la propia cámara)

  • La altura (la distancia que hay hasta la superficie inferior de la caña)

 

Además hay infinidad de diseños, curvas, rectas, ángulos… Es algo difícil de medir con exactitud.

 

Para simplificar diremos que:

 

Cuanto menos espacio vacío deja el bafle hasta la caña (bafle alto) obtendremos mayor proyección y brillo en el sonido, aunque será mayor la dificultad para controlar la boquilla y mayor el riesgo de acentuar frecuencias concretas. También tendremos más diferencias tímbricas dependiendo de la presión que utilicemos al tocar o la caña que montemos (mas complejidad).

 

Sin embargo, cuanto más corto y menos pronunciado es el bafle (es decir, se crea más espacio vacío entre la caña y el “techo de la boquilla”: bafle bajo) sonaremos con menor intensidad, pero con un timbre más homogéneo en todo el registro.

 

Para terminar, conviene destacar que no existe una "buena" o "mala" combinación en la elección de un set. Cada músico decide tocar con un tipo de caña, boquilla y saxo y estos le facilitarán o le dificultarán el camino para llegar al sonido que tenga en su cabeza… (si es que lo tiene…)

 

¡Buena suerte en vuestra búsqueda!

 

 Dpto. de Viento de MrJam CMM

 

Entendiendo los números del afinador: el tamaño importa

números del afinador Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedintumblrmail

¿Cuántas veces te has preguntado “si siempre afino a 440, para qué sirven los otros números que salen en el afinador… quién los utilizará?

números del afinador

Bien, empecemos aclarando lo qué significa el famoso número:

Como todos sabemos, el sonido se produce al hacer vibrar un cuerpo sonoro. Un cuerpo sonoro pueden ser desde la tapadera metálica de una olla a la que golpeamos con un martillo, hasta una cuerda de violín frotada por el arco, pasando por una cuerda de guitarra, una lengüeta de saxofón o incluso los propios labios de un trompetista. Como ves, ejemplos no faltan y seguro que todos te resultan familiares.

números del afinador


Ahora bien, si dos instrumentistas dan la misma nota y estas no vibran “en sintonía” -es decir, con el mismo número de vibraciones- nuestro oído lo percibe como que los músicos están desafinando. Cuanto más alejadas estén ese número de vibraciones entre la nota que produce un músico de la del otro, más desafinado lo percibe nuestro cerebro.

Afinador

Como imaginarás a estas alturas, esas vibraciones se pueden medir y la unidad que usamos son los Hercios (se abrevia “Hz” y lo podemos entender como “número de vibraciones que produce un cuerpo sonoro en un segundo”). Cuantas más vibraciones más agudo es el sonido y cuantas menos, más grave. Y ahí es donde hay que ponerse de acuerdo con el objetivo de coincidir en la afinación.

números del afinador


Hoy en día en estéticas musicales como el Rock o el Pop la afinación estándar es  A=440Hz. Esto quiere decir que la nota LA para que alcance la afinación correcta tiene que vibrar 440 veces en un segundo (ni una más, ni una menos), pero no siempre ha sido así:

Estándares de Afinación

números del afinador

A lo largo de la Historia se han ido adoptando varios estándares de afinación, que podían obedecer a zonas geográficas, cuestiones estéticas como sonoridades más o menos brillantes o manías del compositor (por ejemplo, se dice que Mozart afinaba en A=422Hz).

números del afinador

En 1859 una comisión del gobierno francés establece que la afinación correcta es A=435Hz  a una temperatura de 15º Celsius. El gobierno lo convierte en una ley sin precedentes y poco a poco esta tendencia se va aceptando internacionalmente, menos en Estados Unidos.

números del afinador

Treinta y siete años más tarde, en 1896 en Gran Bretaña, se aplica una fórmula matemática que permite calcular cómo afecta la temperatura a la afinación en un instrumento de viento, en concreto al oboe. Tras aplicarla al viejo y aceptado estándar de afinación francesa, teniendo en mente una razonable temperatura de 20º Celsius, el resultado desvela la cifra de A=438’9Hz, por lo que la Royal Philharmonic Society de Londres la redondea a A=439Hz y lo comienza a aplicar en ensayos y conciertos.  Poco a poco se convierte en un estándar de afinación aceptado en toda Gran Bretaña.

números del afinador

Los avances tecnológicos del s. XX, sobre todo a partir de la década de los 30 a través de la radiodifusión, permitieron a los oyentes disfrutar de interpretaciones de diferentes orquestas y en diferentes salas provenientes todo el mundo. Este hecho dio un empujón a la normalización del estándar de afinación en Norte América y Europa. En 1939 se celebró en Londres una conferencia internacional en la que se acordó que la norma internacional para la afinación se basaría en A=440Hz. Más tarde, en 1955, la Organización Internacional de Estandarización lo confirmó y, por si fuera poco, lo reafirmó en 1975.

El mayor problema del A=439Hz es que es un número primo y esto dificulta su reproducción en un laboratorio.

números del afinador

El estándar de afinación actual en Norte América es de A= 440Hz, mientras que en Europa la tendencia es afinar las orquestas sinfónicas en A=442Hz, e incluso A=443Hz en algunas orquestas alemanas.

números del afinador

Después de estos breves datos históricos te imaginarás que es necesario que el afinador permita distintas configuraciones para poder adaptarse a distintos tipos de intérpretes (guitarra eléctrica heavy, traverso barroco, vihuela del renacimiento, etc…)

También hay que tener en cuenta que hay instrumentos antiguos, sobre todo instrumentos de viento, construidos con unas medidas concretas y que simplemente por el tamaño de su tubería (largo y ancho) jamás podrán alcanzar la afinación estándar actual, en este caso “el tamaño sí importa”. 

Departamentos de Viento de MrJam CMM.

 

¿Eres músico y sufres boquillitis crónica? Parte I

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Este artículo trata sobre la obsesión (sin sentido) que sufren algunos instrumentistas de viento relativa a la búsqueda de la boquilla perfecta, pero está dirigido a todo tipo de instrumentistas ya que quizás seas uno de esos músicos que siempre andan en busca del último gadget, micro, ampli, cuerdas, incluso instrumento nuevo, etc… ese elemento que “justo te falta y que te hará mejorar y subir como la espuma en popularidad…”

 

Por otro lado, quizás seas uno de esos otros que siguen usando exactamente el mismo material que han utilizado los últimos quince años, ajenos a modas y tendencias, convencidos de que el material que usan cumple perfectamente con sus expectativas… Sea cual sea tu caso te invito a reflexionar y si eres saxofonista concretamente, te voy a desvelar los secretos que se esconden dentro de una boquilla.

 

En el caso de los instrumentistas de viento, la boquilla es, sin duda, el elemento que más dudas nos genera a la hora de decidirnos por una; y es que son tantas las posibilidades y tantos los distintos timbres que podemos conseguir, que es normal que andemos obsesionados hasta el punto de acabar con “boquillitis”.

 

Aquí muestro de forma resumida cómo afectan al sonido final cada uno de los elementos que compondrían la totalidad de la cadena sonora:

 

boquillitis crónica

Para entender cómo funciona todo y cómo afecta cada variante a nuestro sonido deberíamos hablar tanto de los materiales de construcción, como de su forma interna. Ambos elementos repercuten enormemente en el sonido y su proyección.

 

Podemos encontrar boquillas de madera, de metal, de ebonita, de cerámica, de cristal, de plástico, etc… cada una con características propias.

 

Imagen 5

 

Materiales más comunes:

 

  • Ebonita (Hard Rubber): Gracias a que Charles Goodyear descubriera el proceso de vulcanizado en 1839, a través del cual se le da rigidez al caucho, las boquillas se empezaron a construir del producto resultante: la ebonita. Y aún hoy sigue siendo uno de los materiales más usados para la producción de boquillas por el poco coste del material, las cualidades sonoras, la facilidad al trabajarlo, etc. Además es un material que a diferencia de la madera, no se altera con el tiempo o los cambios de temperatura y humedad, por lo que mantiene su forma con precisión. Hay que tener en cuenta el grosor del material, ya que cuanto más finas son las paredes de ebonita peor es el sonido resultante y menos centrado es el sonido. Aunque es un material resistente puede saltar en pedazos si se golpea o se cae al suelo. 

    Imagen 8a Imagen 8b

 

 

 

 

 

  • Latón: Sin duda, junto a las boquillas de ebonita, las boquillas de latón gozan de una gran popularidad. Solemos generalizar y llamar “boquillas de metal” a las boquillas construidas en latón aunque también se usan otros tipos de metal en la construcción de boquillas como veremos a continuación. Entre las características principales esta aleación, que contiene al menos un 20% de cobre y el resto de estaño, encontramos un sonido claro, vibrante y lleno de proyección. Por otra parte, tenemos que tomar en consideración que a largo plazo tienden a oxidarse al perder el baño de laca u oro que suelen traer. Así mismo, otros metales nos ofrecerán distintos resultados.

     

    Imagen 7 Imagen 7b

 

 

 

 

 

  • Madera: Las primeras boquillas para instrumentos de viento madera se solían hacer de maderas relativamente blandas y fáciles de trabajar provenientes de árboles frutales y de ellas se obtenía un sonido cálido y rico. Sin embargo, más tarde se cambió a maderas más duras y densas, como el Granadillo o el Palo Rosa -hay que tener en cuenta que estas maderas son tan densas que ni siquiera flotan en el agua-. El sonido que producen es más brillante y rico en armónicos del rango medio. Es decir que las boquillas de Granadillo mejoran, realzan e intensifican el sonido propio del saxofón. Aún habiendo cuidado apropiadamente la madera, siempre pueden resquebrajarse al igual que el cuerpo de un clarinete o un oboe con los cambios bruscos de temperatura y humedad. 

    Imagen 6 Imagen 6b

     

     

     

     

     

    Otros materiales:

 

    • Plástico: normalmente las asociamos con las boquillas de poca calidad que vienen incluidas en el estuche del saxo cuando te has decidido por comprar uno nuevo. Normalmente han sido construidas para que los estudiantes den sus primeros pasos. Sin embargo, prestigiosas marcas como Brilhart o Runyon también han utilizado el plástico como parte de la composición de sus boquillas profesionales. Gene Ammons o Charlie Parker hicieron maravillas con ese tipo de piezas.

       

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    • Cerámica: según Aaron Drake (saxofonista y fabricante de boquillas) las características que ofrece una boquilla de cerámica son: un sonido brillante, vibrante y nítido, facilidad para distinguir una articulación pulcra y clara, facilidad para ejecutar distintas dinámicas, estabilidad en la afinación, respuesta inmediata en todo el rango del instrumento… Según él, la dureza y densidad de la superficie cerámica ofrece muy poca o casi nula resistencia al paso del aire. Otra ventaja es que nunca se oxida o corroe, por otra parte la cerámica es casi tan frágil como el cristal.

       

      Imagen 9

    • Cristal: Es un material usado sobre todo por clarinetistas. Su sonido, como no podía ser de otro modo, es “cristalino”. Y como todos sabemos el principal punto en contra es que se trata de un material extremadamente frágil, además de que produce menos volumen que una boquilla de ebonita. 

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    • Silverite: Usada en las boquillas Booby Dukoff desde los años 70. A pesar del nombre se trata de una aleación libre de plata. Se compone de un 98% estaño y un 2% de cobre. Es bastante blanda y hay que manejarla con cuidado para no deformarla (por ejemplo con un golpe). Entre los usuarios de esta tipo de material se encuentran un joven Michael Brecker a finales de los 70, Kirk Whalum o Gerald Albright.

       

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    • Acero inoxidable: El acero inoxidable tiene un timbre más brillante y estéril que el latón. Las boquillas Berg Larsen están hechas de acero inoxidable y Sonny Rollins o Jan Garbarek son unos de los principales saxofonistas que las han usado durante años.

      Imagen 13

Tendemos a pensar que el material de construcción es el elemento que define el sonido que producimos, pero hay que entender que aunque influye indudablemente en la calidad del sonido, la proyección y la respuesta, en realidad el elemento más influyente en el sonido en el caso de las boquillas es una de las partes internas de las mismas llamada bafle. Pero eso lo discutiremos muy pronto en la segunda parte de este artículo.

 

Post de Abraham de Román, Jefe de Estudios y Coordinador del Dpto. de Viento y de Jazz de MrJam CMM.

Día de limpieza general del saxo: parte II

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Hace unas semanas hablábamos de cómo limpiar y mantener nuestro saxo en condiciones óptimas. Ahora es el momento de desvelar de dónde sale toda esa “saliva” que encontramos después de tocar un rato.

 

Pero… ¿sabes qué ese líquido que encontramos en el interior del saxo después de tocar durante un rato y porqué se produce? Algunos piensan que es saliva y, de hecho, lo es en el peor de los casos. Sobre todo esto ocurre a los principiantes que aun no controlan demasiado bien el mecanismo de emisión del sonido [el flujo de aire, el apoyo diafragmático, la embocadura, etc…] y se les puede “escapar” un poco de saliva en el interior del saxo en el intento de hacerlo sonar, también es normal salivar más de lo común al tener un elemento ajeno a nosotros [la boquilla] dentro de la boca, pero en sí mismo todo esto no es algo preocupante, ya que con el tiempo y la experiencia se va solucionando solo.

 

Otro tema bien distinto es cuando encontraremos que incluso a los instrumentistas experimentados nos pasa algo similar, aun sabiendo que no estamos salivando de más.

Si tocas el saxo, la flauta travesera, el clarinete o cualquier instrumento de la familia del Viento-Madera, sabrás cómo fastidia todo ese liquido que chorrea por las llaves y nos moja las manos, lo molesto que es que se nos resbalen los dedos y perdamos toda esa precisión al tocar que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir. Pero… ¿podemos evitar todo esto? La verdad es que no, ya que se debe a un proceso natural contra el cual no podemos luchar: la condensación física -el proceso mediante el cual la materia que está en estado gaseoso pasa a estar en estado líquido-.

 

Ahora lo aclaramos un poco más:

 

Cuando tocamos producimos aire húmedo y caliente que proviene del interior de nuestros pulmones. Cuando la temperatura ambiente es considerablemente más fría (20ºC aprox.) que este aire que exhalamos (35-37ºC) y el metal del saxo está frío se produce la condensación. Esto ocurre tanto en invierno, como en verano si estamos en un local con aire acondicionado… Así que nos va a pasar muchas veces, en cualquier estación del año y dependiendo de la localización. En Sevilla en verano es poco probable que ocurra (a menos que tengas el aparato de aire acondicionado encendido), sin embargo en Bilbao te puede pasar en casi cualquier estación dadas sus condiciones climáticas.

 

Aunque no es exactamente lo mismo, a mí me resulta muy fácil de entender todo este proceso al compararlo con un alambique.

 

limpieza general del saxo

Alambique gifNo podemos hacer nada para remediar esta condensación, pero sí que podemos actuar al respecto y seguir los sencillos consejos que os di en la primera parte de este artículo. Ya sabes: una buena limpieza retardará el deterioro de todos los elementos que componen nuestro saxo, ya sean consumibles (como las zapatillas), como mecánicos.

 

Dpto. de Viento  de MrJam.

 

Día de limpieza general del saxo

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Nos encanta tocar el saxo y lo hacemos cada día que es posible, pero… y ¿la limpieza del saxo?

 

¿Es importante su limpieza? ¿Cada cuánto tiempo hay que hacerla? ¿Qué partes hay que limpiar? ¿Se limpia por fuera o por dentro? ¿Cómo lo tenemos que hacer? ¿Con qué productos se limpia?

 

Conviene empezar por aclarar que su limpieza es muy importante, sobre todo la interior, ya que el hecho de no cuidar la limpieza interior deteriorará considerablemente las zapatillas (almohadillas forradas con piel que cierran herméticamente orificios del saxo) y como consecuencia el saxo dejará de sonar bien y dará problemas de emisión en ciertas notas. Además, contribuirá a oxidar el exterior del saxo por la humedad que se genera. Y por supuesto, aparecerá el mal olor.

 

Limpieza interior

Es la más importante y se hace después de cada sesión de práctica o concierto. Incluso llegando a limpiarlo varias veces en mitad de la misma sesión si esta es muy larga. Es fácil de recordar: su interior se limpia cada vez que se usa. No es un paso que te quieras saltar por las consecuencias que implica. En casos de suciedad extrema se puede ver afectada hasta la afinación del instrumento porque la suciedad afecta directamente al diámetro interno del saxofón, haciéndolo más estrecho y por tanto la afinación más aguda. Por no mencionar que esta suciedad hace que el las ondas sonoras reboten de forma irregular contra las paredes del saxo… pero hablar de esto es hilar muy fino y supongo que si estás leyendo este artículo es porque eres principiante.

 

Consejos:

 

  1. NO usar un escobillón, ya que deposita partículas de polvo y pequeñas deshiladuras en las zapatillas. Además, está el hecho de que al dejarlo puesto dentro, mantendríamos la humedad en el saxo.

 

Escobillón - limpieza del saxo

 

  1. Usar trapos fabricados para tal efecto. No sueltan pelusas, secan muy bien y tienen una cuerda contrapesada de la longitud necesaria.

Por ejemplo: BG A-30 (para el cuerpo principal) y BG A-31 (para el tudel y boquilla).

 

BG-A30 - limpieza del saxo

 

BG-A31 - limpieza del saxo

 

  1. Realizar la limpieza siempre de la parte más ancha a la parte más estrecha, tanto de la boquilla, como del tudel y en el cuerpo principal. El saxofón no es más que un tubo de construcción cónica con orificios, lo que significa que si metes el trapo de limpieza por la parte más estrecha, se apelmazará y no llegará a limpiar correctamente las partes más anchas del tubo.

 

Dirección de limpieza Boquilla

 

Dirección de limpieza Tudel

 

Dirección de limpieza Cuerpo

 

  1. El consejo más importante: guarda tus trapos en el bolsillo exterior de la funda del saxo y dentro de una bolsa hermética (cualquier bolsa para congelar comida que disponga de un cierre tipo zip es perfecta). Evita dejarlos húmedos cerca del saxo o se oxidará. Los trapos olerán mal en poco tiempo, así que lo mejor es meterlos a la lavadora cada dos semanas.

 

Bolsas congelación

 

 

 

Limpieza al detalle

 

  • Llaves que por mecánica se mantienen cerradas

Hay algunas llaves tienden a acumular suciedad y humedad en sus zapatillas, conviene secarlas una a una con papel secante especial. Aunque yo uso un sustituto muy económico que puedes encontrar fácilmente en tu barrio: “papel para permanentes” (de venta en cualquier peluquería). ¡Ni se te ocurra usar papel de fumar!

 

Yamaha Cleaning Paper

 

Papel para permanentes

 

 

Las llaves en cuestión son: c1 (High D), c2 (High Eb), c3 (High E), c4 (High F), c5 (High F#), Tc (Side C), Ta (Side Bb), G#, Low C# y especialmente Low Eb, que como ya sabes es donde va a parar toda la suciedad y humedad por su ubicación en el instrumento.

 

Para evitar que las zapatillas se peguen constantemente, podemos pasarles papel empolvado (Yamaha Powder Paper) una vez al mes a todas las zapatillas, no sólo las que se mantienen cerradas.

 

Yamaha Powder Paper

 

 

  • Boquilla

La limpieza profunda de la boquilla es algo que debemos hacer al menos una vez a la semana. Bastará con pasar el cepillo de dientes con un poco de gel neutro y agua tibia por fuera y por dentro. Incidiendo en el bafle interno y en la parte exterior que tiene contacto con los labios.

 

Además, si tu boquilla es metálica puedes dejarla una noche en Coca-cola, antes de pasarle el cepillo. Verás que fácil se desprende la suciedad.

 

También existen sprays que dejan la boquilla libre de bacterias y malos olores:

 

Spray boquilla

 

 

Limpieza exterior

 

Por último la limpieza de las superficies exteriores. Quizás sea la menos importante, ya que en gran medida atiende a una razón estética. Hay a quien le gusta que su saxo brille como el primer día y hay a quien le gusta que vaya cogiendo “solera” que le da el característico toque “envejecido”. Aunque no hay que perder de vista que ese look “vintage” no es más que corrosión y desgaste.

 

Para la limpieza exterior usaremos un paño de microfibra. Con él quitaremos las huellas dactilares, grasa, restos de sudor, marcas de agua, etc. que puedan quedar en la superficie de nuestro saxo. Aunque hay marcas especializadas en artículos para instrumentos musicales, cualquier paño de microfibra del supermercado es suficiente.

 

Paño microfibra

 

 

Casos de suciedad extrema

 

En algunos casos encontramos saxos muy sucios, sobre todo cuando compramos en el mercado de segunda mano. En estos casos la limpieza ha de hacerla un reparador profesional, ya que habrá que desmontar todo el instrumento, limpiarlo, volverlo a ensamblar y ajustarlo. En el 95% de estos casos el saxo necesitará un enzapatillado nuevo y un ajuste completo, es un trabajo caro y laborioso, pero quedará como nuevo y listo para dar servicio por muchos años.

 

Recuerda la cantidad de años que dura un enzapatillado depende de la calidad del material del que estén hechas las zapatillas y de lo exhaustivo que seas respecto a su limpieza después de cada uso.

 

 

Ten en cuenta que la reparación más costosa que le tendrás que hacer a tu saxo es el enzapatillado. Mantén en mente que es algo de lo que no te puedes librar (es similar a cambiar los neumáticos del coche) pero sí que puedes retrasarlo lo máximo posible haciendo una buena limpieza tras cada uso.

 

 

Pero ¿qué ese líquido que encontramos en el interior del saxo después de tocar durante un rato y porqué se produce? Permanece atento a BtMS porque en unas semanas te desvelaré el secreto…

 

Dpto. de Viento de MrJam.