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200416

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El maestro Pau Casals en su debut en Viena estaba tan nervioso que cuando empezó el concierto, al cabo de pocos compases de la orquesta, el arco le saltó por los aires y él, queriendo atraparlo al vuelo, lo golpeó todavía más y lo hizo volar hasta la sexta fila de platea.

 

El público restó inmóvil, sin hacer comentario alguno. Una persona del público recogió el arco y lo hizo pasar de fila en fila hasta llegar a las manos del maestro. La orquesta permaneció tranquila, sin dar sensación de inquietud o contrariedad. Casals se quedó impresionado: ¡Qué placer poder tocar para aquel público! Recogió el arco con emoción y agradecimiento, se sentó, hizo una señal decidida al director y el concierto volvió a empezar.

 

La velada se recuerda como memorable, con el público de las últimas filas en pie para poder ver y aclamar al maestro Pau Casals”.

 

 

Cuando nos enfrentamos a un público o audición y presentamos síntomas como sudoración, respiración acelerada, escalofríos, nauseas, trastornos digestivos, tensión muscular, pérdida de concentración, pensamientos pesimistas y de fracaso está claro que nos encontramos ante un claro caso de miedo escénico.

 

miedo escénico piano

 

El miedo escénico ha estado presente a lo largo de toda la historia de la música, es por esto que cuando sintamos alguno de estos trastornos no debemos sentirnos en absoluto desdichados ni raros. Parafraseando al poeta del piano, Fryderyk Chopin:

 

No estoy hecho para dar conciertos, yo, a quién el público intimida, me siento paralizado por las miradas llenas de curiosidad. No podías creer qué martirio era el mío tres días antes de tocar en público”

 

 

Una mente no entrenada puede acoger una serie de pensamientos y hábitos que conscientes o no, hacen que aparezca este miedo. El “miedo escénico” afecta a un 95% de la población.

 

El problema surge cuando no somos capaces de tocar de la misma manera ante el público que cuando tocamos en casa sin que nadie nos escuche. Si planteamos una actuación como algo que no tiene nada que ver con el alarde de nuestro ego y nuestra destreza y lo planteamos como una oportunidad de compartir nuestro placer por la música con otros, ese miedo acabará disipándose. Concentrarse en el resultado musical que se pretende transmitir es básico para aplacar este problema.

 

Sin embargo, aunque nuestro fin sea disfrutar transmitiendo con la música hay una serie de normas fundamentales que no debemos olvidar:

 

 

Numerosos factores convergen para hacer de la actividad pianística un momento particularmente estresante. Algunos de estos factores dependen directamente del intérprete, otros, del medio que le rodea, de la sociedad y del aprendizaje recibido.

 

Así pues, en el teclista, la aparición de la ansiedad y su importancia vienen condicionados por multitud de factores. A continuación veremos algunos de ellos:

 

miedo escénico

 

METODOLOGÍA DE APRENDIZAJE Y PRIMERAS EXPERIENCIAS

 

Debemos dar suma importancia al trabajo realizado en el aula ya desde la infancia y a las primeras experiencias vividas por el pianista, ya que esto determinará su identidad (forma de pensar sobre sí mismo) y que en un futuro sea más o menos ansioso.

 

La autoestima y las metodologías de aprendizaje utilizadas son vitales para evitar la aparición del miedo escénico y para tener seguridad en uno mismo. Una autoestima elevada hace que el pianista sea capaz de no preocuparse en exceso por lo ocurrido en una actuación ni por lo que pueda ocurrir en el futuro. Confía plenamente en su capacidad para resolver problemas sin dejarse intimidar fácilmente por las dificultades y si lo necesita, sabe pedir la ayuda de otros. Desarrollar la autoestima es ampliar la capacidad de ser feliz y de afrontar el miedo escénico con éxito.

 

LA CONCENTRACIÓN

 

La concentración y el autocontrol son pilares básicos que hay que tener en cuenta para mejorar la actuación ante el público y, por tanto, la ansiedad escénica.

 

No debemos empezar a tocar si no sabemos adónde queremos llegar. Primero hay que tener una idea clara de la obra para que sea la mente quien dirija y domine al cuerpo y no a la inversa. Grabar nuestras sesiones de estudio y las actuaciones pueden ser de gran ayuda ya que nos vemos a nosotros mismo desde fuera y aprendemos a autoevaluarnos y a ser autocríticos. Como pianistas, unos minutos de actividad física dedicados a ejercicios de resistencia muscular, coordinación y flexibilidad son muy recomendables.

 

Preparar el cuerpo y la mente antes y después de la actuación no sólo influirá en la concentración, sino también en la capacidad para superar las dificultades.

 

CAPACIDAD COMUNICATIVA

 

La comunicación con el público empieza desde el primer instante que salimos al escenario. Es importante tener contacto visual con el público y agradecer los aplausos. Muchos alumnos comentan que para calmar la ansiedad que sienten, cuando salen al escenario no miran al público y piensan: “Estoy en casa, no hay público”. Sin embargo, esta técnica de escape empeora todavía más su estado de ansiedad ya que el cerebro se siente engañado y pronto, se dan cuenta de que en realidad no están en su casa sino en una sala de audiciones.

 

Lo que en realidad ayudará al pianista es un trabajo conductual que le permita afrontar la situación con un pensamiento más racional como: “Sí, es cierto, hay público, pero me he preparado para ello, me siento agradecido de poder compartir este momento”.

 

TRABAJAR LA MEMORIA

 

Tocar sin partitura cuando técnicamente no está bien trabajada es una de las causas de aparición del miedo escénico. A un músico que presenta pánico escénico tocar con partitura le da sensación de seguridad. Debemos trabajar para que, poco a poco, sea él mismo quien se dé cuenta de que no le hace ninguna falta. Cuando el intérprete no sólo memoriza, sino que memoriza correctamente entendiendo lo que está escrito, es entonces cuando el músico se ve capaz de tocar sin partitura. Esto permitirá concentrarse mucho mejor en la obra y en el sonido emitido.

 

Como podemos observar, el pianista (que tiene que estar atento a numerosos aspectos técnicos) sufre física y psicológicamente el miedo escénico como un fenómeno desagradable y busca mecanismos más o menos eficaces para eliminarlo.

 

Debemos actuar sobre este miedo desde sus inicios, es decir, desde la infancia o adolescencia, y tratarlo individualmente, ya que las manifestaciones son diferentes según sea la personalidad del teclista.

 

La solución no es eliminar el miedo, sino aprender a afrontarlo. De este modo se logrará reducir los síntomas a un mínimo deseable que le favorezca, llegando incluso a mejorar su actuación.

 

Importancia de las técnicas de relajación

 

Los estímulos emocionales como el miedo, la ansiedad y el pánico desencadenan cambios en nuestro cuerpo: empezamos a sudar, el corazón se dispara, aumenta la presión arterial, no podemos articular palabra… Las informaciones sobre estos cambios corporales son remitidas al cerebro, y éste las almacena de sentimientos subjetivos. Este dispositivo de alerta se dispara cuando no debería hacerlo y su cuerpo no le ayuda poder actuar en buenas condiciones. El problema aparece cuando el pianista no sabe cómo dominar esta situación. De aquí la importancia de las técnicas de relajación como complemento imprescindible en el tratamiento del miedo escénico: si aprendemos a relajar nuestro cuerpo, también aprenderemos a relajar nuestra mente.

 

 

En definitiva, vivimos en una sociedad competitiva que erróneamente nos obliga a querer realizar actuaciones impecables. Los errores se pueden corregir mientras que la pasión por lo que tocamos, si no es reconocida , alimentada y entrenada acaba desapareciendo.

 

Tocar una nota equivocada es insignificante pero tocar sin pasión es inexcusable”.

 

Ludwig Van Beethoven

 

piano

 

Post de Jon Antón, profesor de Piano en MrJam CMM

 

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